miércoles, 30 de junio de 2010

Lo que hacen mientras vos mirás el mundial




Cristina Kirchner se reunió con los principales empresarios canadienses y les dijo que el Gobierno garantiza sus inversiones en la Argentina. La presidente puso como ejemplo el modelo chileno: "Siempre nos dicen que Chile es el ejemplo de la región. Bueno, Chile tiene su gran fuente de ingreso en la minería y nosotros pretendemos ir en esa dirección".

El encuentro se realizó en el marco de la Cumbre del G20. Es la única actividad fuera de agenda que realizó Cristina y según trascendió, fue por un especial pedido de la presidenta para que se concretara la reunión. El evento fue organizado por Peter Munk, CEO de la Barrick Gold, empresa minera dueña de las minas Veladero y Pascua Lama.

Munk y los otros ejecutivos mineros se quedaron conformes porque la Presidente les aseguró que "las reglas no cambiarán, y eso es muy importante para una inversión de largo plazo", según comentó Calloway después. Esto fue ratificado por los gobernadores presentes: Juan Manuel Urtubey, de Salta; José Luis Gioja, de San Juan; Gerardo Zamora, de Santiago del Estero; Luis Beder Herrera, de La Rioja, y Walter Barrionuevo, de Jujuy. Aunque Beder Herrera había anunciado que querían negociar un porcentaje mayor de regalías para las provincias, la palabra de la PresidentE y la promesa de más inversiones sepultaron el reclamo.
Hasta ahora, las provincias reciben un monto de regalías del 3% que pretendían aumentar debido a las buenas perspectivas que tiene en el centro como en el norte del país. A esto se suma un porcentaje de retenciones 5% a los productos que exportan, ganancias e impuestos provinciales. El sector está bajo la mira de los sectores protectores del medio ambiente, tanto en la Argentina como en Canadá, sobre todo por el desarrollo de la minería a cielo abierto que incluye el trabajo con cianuro. La PresidentE intentó sellar cualquier duda: "Siempre nos dicen que Chile es el ejemplo de la región. Bueno, Chile tiene su gran fuente de ingreso en la minería y nosotros pretendemos ir en esa dirección".
Después de las relaciones: "Lo único que hicieron fué felicitarme" Promesa de reglas estables a la minería.
Es realmente inadmisible que la Presidenta de la Nación comparta tan alegremente una reunión social en Toronto con los directivos de la megaminera Barrick Gold, entre ellos su presidente Peter Munk. Sabemos muy bien que dicha empresa, así como otras megamineras, explotan nuestros recursos naturales mediante técnicas completamente contaminantes, y que desarrollan una verdadera depredación de los recursos argentinos, terminando por llevarse las ganancias fuera del país, y a simple declaración jurada.
Primero, veto a la ley de glaciares (votada por 300 diputados y senadores), ahora, promesas de continuidad y estabilidad para las megamineras.



Algunos videos para informarse:

La Barrick Gold en Argentina - Lanata - parte 1

El veto a la ley de glaciares

jueves, 17 de junio de 2010

LO QUE ESTA EN JUEGO


En los últimos tiempos asistimos a un renacimiento del debate político en nuestro país, y todo hace suponer que apenas pasado el mundial y hasta las elecciones nacionales del 2011, estas discusiones y debates se van a intensificar considerablemente.
Desde Proyecto Sur consideramos esencial que se vuelva a hablar de política en todos los ámbitos, siempre que se mantenga el respeto a la diversidad, y no se caiga en posturas y acciones violentas que tanto dolor causaron.
Dicho esto, queremos desarrollar brevemente cuáles son los ejes sobre los cuales nosotros consideramos que debe girar el debate político en Argentina, para pensar hacia dónde vamos y ver si es posible aspirar a un país con igualdad de posibilidades para las mayorías.

Semanas atrás visitó Argentina el ex presidente de los EEUU, Bill Clinton. Entre elogios a los números del país llamó a los inversores extranjeros a que se jueguen por Argentina, a que inviertan acá, porque además de tener una economía ordenada y en crecimiento, también tenemos fabulosos y cuantiosos recursos naturales. Así de claro y concreto.
Por supuesto que Clinton habla con mucha razón cuando dice esto, más si tenemos en cuenta cuáles son las tres principales exportaciones de nuestro país: 1) la soja y sus derivados; 2) el petróleo; 3) los minerales.
Ahora la pregunta fundamental: ¿el producto de las actividades económicas que se realizan utilizando como plataforma los recursos naturales de la nación debe quedar en manos de unos pocos o debe ser la base sobre la cual se apoye el desarrollo de un país mucho más equitativo? Y otra pregunta: ¿estos recursos naturales, que mejor podríamos comenzar a llamar bienes naturales, pueden ser explotados irresponsablemente sin importar las consecuencias ambientales que ya se están manifestando con agudeza?
Echemos un vistazo a cada uno de estos tres sectores:

1) Soja y derivados:
• La comercialización está completamente en manos de las multinacionales del agro.
• El avance del monocultivo está generando un deterioro ambiental irreversible. Con cada cosecha de soja se están yendo de la tierra nutrientes imposibles de recuperar si no se implementa en forma urgente un sistema de rotación de cultivos que hoy de ninguna manera existe.
• El crecimiento de la producción sojera va de la mano con el desplazamiento de otras actividades agroalimentarias, lo que hace que se achique progresivamente la producción de alimentos fundamentales para ser un país con soberanía y seguridad alimentaria
• Mayor producción de toneladas de soja no significa mayores riquezas y posibilidades para el conjunto de la sociedad. Desde los 90’ a la actualidad desaparecieron 200.000 productores. Hoy sólo 2.000 firmas manejan 20 millones de hectáreas de las 35 millones que se cultivan.
• La provincia de Santa Fe es la principal productora de soja del país, y es al mismo tiempo es la provincia con el porcentaje de desocupación más alto, cercano al 10 %.

2) El Petróleo:
• Menem junto a las provincias petroleras entregaron en los 90’ el ciclo completo de la producción: las reservas, la extracción, el transporte, la refinación y la venta sin control público y a simple declaración jurada de las petroleras.
• Las petroleras privatizadas se chuparon todas las reservas que teníamos (35 años de gas y 25 de petróleo), y no realizaron los trabajos de exploración a los cuales están obligadas.
• La privatización de YPF terminó con el autoabastecimiento y Argentina se convirtió en importador de petróleo.
• Las regalías, que quedan solamente en las provincias que poseen pozos petroleros, en ninguno de los casos supera el 13 %, cifra irrisoria en cualquier otro lugar del mundo.

3) La Minería:
• En el año 1.993 se modificó la ley nacional 24.196 de Inversiones Mineras, cambiando rotundamente el marco legal y político para el ejercicio de la actividad minera. Comienza a gestarse el “boom” minero en la Argentina, instalándose empresas inglesas, canadienses y estadounidenses para hacer minería a cielo abierto en suelo argentino.
• Las mismas empresas que llevan adelante las explotaciones mineras son las que deben elaborar y presentar los Informes de Impacto Ambiental. Entre otras cosas se utiliza cianuro en el proceso de extracción de los minerales, generando irreversibles desastres ambientales como la contaminación de grandes reservas de agua potable que quedan inutilizables.
• Esta actividad no tiene retenciones de ningún tipo, y las regalías que pagan las empresas no pasan del 1 % sobre lo que declaran exportar, cuando en otros países llega al 35 %.

En este veloz repaso sobre las tres principales exportaciones de Argentina vemos todo lo que nos falta para ser libres y soberanos a 200 años de la revolución de mayo. Este es el debate que creemos que aún está ausente.
Por ello, cuando hoy todos los dirigentes y partidos políticos están viendo con quién se juntan y con quién no, prestando exclusiva atención a la posibilidad de “ganar” sin importar cómo; cuando hace unos meses los dos partidos mayoritarios (PJ y UCR) se pusieron de acuerdo para votar una ley (Reforma Política) que asegura la perpetuación del bipartidismo, o sea, la alternancia en el poder de los dos partidos bajo cuyos gobiernos se continuó con la entrega y el saqueo del país que comenzó con la última dictadura militar; Nosotros reafirmamos más que nunca la idea de construir una tercer fuerza política nacional que tenga la capacidad de poner en discusión y cambiar de verdad el actual orden imperante.
Por supuesto que no va a ser fácil, porque lo nuevo necesario indefectiblemente tendrá que surgir desde abajo, con formas y tiempos muy distintos al vértigo con el cual nos hemos acostumbrado a vivir. Ese es el monumental desafío que tenemos como pueblo.

lunes, 14 de junio de 2010

La hipocresía permanente




En los últimos días asistimos a una furiosa reaparición pública del ex intendente Roberto Scott. Tal es así que llegó con su perorata a los mismos medios de capital federal, que hay que decirlo, poco serios fueron en reproducir sus palabras sin chequear mínimamente de quién se trataba.


Entre otras cosas hubo que escucharlo hablar en defensa de los pequeños y medianos productores, en contra de la oligarquía rural e industrial, y hasta de derechos humanos! Con sus acostumbradas formas caudillistas se ha convertido en uno de los más acérrimos defensores del gobierno nacional por estos pagos.


Ahora la pregunta: ¿es necesario que tomemos en serio sus palabras?, ¿realmente se le pueden otorgar un mínimo de seriedad y responsabilidad? Veamos solamente dos ejemplos para contestar:



1) Hoy defiende al actual gobierno nacional con el mismo fervor que en su momento defendió a Carlos Saúl Menem. Asombrosa capacidad de evolución en el pensamiento político-ideológico

2) Hoy habla de derechos humanos, cuando tiene una denuncia por amenazas de la Liga Argentina por los Derechos del Hombre. Esta denuncia fue realizada por aquella antológica frase que dijo cuando se enteró que las organizaciones de derechos humanos venían a manifestarse a Venado: “van a venir en colectivo y se van a ir en remis”, haciendo referencia a que tenía una 9 mm con el cargador lleno!



Este auténtico Roberto Scott es el que gobernó Venado Tuerto durante 12 años. El mismo que utilizó su puesto de intendente para montar un gigantesco estudio jurídico dentro del municipio y realizar fenomenales negocios para él y sus amigos, llevando a juicio todos los problemas más acuciantes de la administración municipal, para luego perderlos endeudando millonariamente a la ciudad; pero eso sí, cobrando cada uno sus correspondientes y suculentos honorarios.



Ya es hora de no tomarlo más en serio, ya es hora de dejar atrás tanta hipocresía permanente. La persistencia de esta forma de hacer política, de personajes como Scott que no pueden resistir el mínimo archivo y siguen con cara de acero como si nada pasara, es lo que aleja indefectiblemente a la gente de la política.




Martín González – Proyecto Sur

miércoles, 26 de mayo de 2010

Este 25 de mayo de 2010 tiene una mancha inocultable


En este Bicentenario en el gobierno nacional emerge una contradicción insalvable entre los dichos y los hechos: en el discurso aparecen como patrióticos, pero en realidad rompen con nuestra voluntad de soberanía y aleja, cada vez mas, los deseos del pueblo argentino de vivir en un país libre de la lógica colonial frente a las políticas de endeudamiento.


El martes 18 de mayo, en la Cumbre Unión Europea-América Latina y el Caribe, nuestra presidente Cristina Fernández de Kirchner reivindicó la soberanía argentina sobre las Islas Malvinas e instó al Reino Unido a establecer un diálogo sobre el asunto según ordenan las resoluciones de Naciones Unidas emanadas a partir de 1965. Bien.

La respuesta colonialista no se hizo esperar. En este caso la voz del decadente imperio fue del Secretario de Estado para Latinoamérica Jeremy Brown. “No tenemos ninguna duda sobre la soberanía de las islas Falkland” y agregó que “el Tratado de Lisboa claramente reafirma la posición de la UE respecto a las islas: son un territorio de ultramar del Reino Unido”. “Las áreas circundantes de las islas Falkland, Georgias del Sur y Sandwichs del Sur, no son aguas jurisdiccionales de la Argentina”. También, como viejo imperio marítimo, invoca la Convención de Naciones Unidas sobre el Derecho del Mar arguyendo que los barcos de todos los Estados gozan del derecho al pasaje legal por aguas territoriales y tienen libertad de navegación en aguas más allá del mar territorial”; también quieren garantizarse el paso por el estrecho de Magallanes.

Cambian los gobiernos, ahora el primer ministro es David Cameron, pero las políticas siguen la misma tradición imperialista. Claramente la política del Reino Unido no se remite solo a declaraciones y tareas diplomáticas a través de las cuales pretende prolongar su dominio colonial hasta donde sus ojos puedan ver. También tienen un formidable despliegue militar con el fortalecimiento de su destacamento en Malvinas. El gobierno de las islas se dio el lujo de advertir que cuenta con una fuerza militar "lo suficientemente grande" como para "disuadir" a la Argentina. A través de la fuerza sostienen sus fundamentos geo-políticos, de dominio de una zona crucial por su comunicación inter-oceánica tanto como por su proyección antártica. Esto lleva a que la voluntad del R.U. sea inquebrantable en el dominio de nuestros territorios. Sumemos a esto las tareas de exploración, en un área donde se sabe de la existencia de hidrocarburos desde hace más de treinta años y cuya nueva etapa se inicia con la noticia emitida por la compañía Rockhopper Exploration sobre el hallazgo de petróleo de buena calidad en uno de los pozos. Todo marcha de manera imperial y profesional en una misma dirección.

En cambio en la Argentina emerge una contradicción insalvable entre los dichos y los hechos. Los dichos aparecen como patrióticos, los hechos manchan nuestra voluntad de soberanía.

Bajo el influjo del liberal de la UPAU y la UCEDE, a la sazón Ministro de Economía Amado Boudou se reabrió un canje de deuda ilegítima. Dicho canje tiene muchos puntos oscuros.
1.- Se trata de una deuda cuestionada judicialmente en la actualidad y su origen ya fue sentenciado como fraudulento;
2.- La iniciativa corrió por cuenta de tres bancos extranjeros más una consultora y no del gobierno nacional, según informó Sergio Massa el 22 de septiembre de 2008; 3.- Toda la operatoria está sospechada de defender a los intermediarios –bancos y consultora- por sobre los intereses de la Nación Argentina e incluso de los pequeños tenedores de bonos;
4.- Los bancos Citibank con origen en Nueva York -Estados Unidos- y Deutsche Bank fundado en Berlín –Alemania-, participaron del negocio y los beneficios de la ilegal deuda externa argentina desde la década del 80 resultando poco recomendable para nuestra Nación seguir atados a la telaraña tejida por estos gigantes de la banca internacional. En estos momentos están siendo investigados por los fiscales federales de EE.UU. y la Comisión de Bolsa y Valores –SEC-, por engaño a los inversionistas acerca de su participación en ofertas de bonos hipotecarios.
5.- El banco Barclays fundado en Londres reúne todas las condiciones para ser desechado de manera inmediata. En particular porque es accionista de Desire Petroleum, empresa que introdujo la primer plataforma de exploración en el Mar Argentino en estos últimos tiempos de avance del Reino Unido sobre nuestro atlántico.

Además de estos puntos oscuros, el problema ahonda con la lógica colonial con que se aborda esta decisión. Así es. Nuestra presidente repudió el default de 2001, como si se hubiese tratado de un capricho de Rodríguez Saa y no el fruto de una crisis alimentada por el propio comportamiento de saqueo de los grandes bancos extranjeros que fugaron más de 20.000 millones de dólares en solo unos meses. También atacó al Congreso y a la Justicia por frenar oportunamente el pago de deuda con reservas. Y superando todo lo previsible firmó junto a su Amado Boudou una serie de decretos que muestran la infamante contradicción entre dichos nacionales y hechos coloniales.

Por razones de brevedad me remitiré a un párrafo del Decreto 1953 del 9 de diciembre de 2009 y dos párrafos del Decreto 563 del 26 de abril de 2010 que muestran el fondo de la cuestión.

I.- “Que en el marco de la decisión del ESTADO NACIONAL de reinsertar a la REPUBLICA ARGENTINA en los mercados financieros internacionales, se prevé realizar operaciones de administración de pasivos y nuevas emisiones de deuda pública, tanto en el mercado local como en el internacional. Que en tal sentido, y sin perjuicio de los montos totales que dichas operaciones involucren, se entiende conveniente prever la posibilidad de acceder al mercado doméstico de los ESTADOS UNIDOS DE AMERICA por un monto de hasta VALOR NOMINAL DOLARES ESTADOUNIDENSES QUINCE MIL MILLONES (VN U$S 15.000.000.000).”
Como se observa no se trata de des-endeudamiento sino de nuevo endeudamiento. El fin: reinsertar a la Argentina en los mercados financieros…..Siendo esos mercados los responsables del colapso a la economía mundial en 2008 con secuelas que aún se expanden por el mundo, no se entiende cual es el interés de dicha reinserción. La excusa de disminuir la tasa de crédito en un par de puntos resulta pueril. Más bien se trata de la necesidad ideológico-política de pertenecer -de manera dependiente y periférica- al sistema senil dominante.

II.- "Que a partir de la suscripción de una Carta Convenio de fecha 22 de octubre de 2009 entre el señor Secretario de Finanzas del MINISTERIO DE ECONOMIA Y FINANZAS PUBLICAS, en representación del ESTADO NACIONAL y representantes de las instituciones BARCLAYS CAPITAL INC., junto con sus afiliadas, DEUTSCHE BANK SECURITIES INC., junto con sus afiliadas, y CITIBANK N.A., junto con sus afiliadas, aprobada mediante la Resolución Nº 267 de fecha 23 de octubre de 2009 del MINISTERIO DE ECONOMIA Y FINANZAS PUBLICAS, se formalizó una primer etapa consistente en el análisis financiero, diseño y estructuración de una propuesta para una posible reestructuración de la deuda."
Como se observa el análisis financiero, diseño y estructuración….se hace con los bancos extranjeros. Mientras se omite dar participación al Congreso violando la Constitución Nacional. Tampoco se abre el caso a sectores nacionales que podrían dar una visión argentina sobre el problema.
III.- "Que por las razones antes expuestas y en el marco del citado Artículo 40, resulta necesario que los nuevos instrumentos de la deuda pública nacional contemplen cláusulas de prórroga de jurisdicción a favor de tribunales extranjeros, así como cláusulas de renuncia a invocar la inmunidad soberana y la inembargabilidad de los bienes del ESTADO NACIONAL, bajo ciertas limitaciones.
Que por tal motivo resulta necesario autorizar las prórrogas de jurisdicción a los tribunales extranjeros ubicados en las ciudades de LONDRES —REINO UNIDO DE GRAN BRETAÑA E IRLANDA DEL NORTE— y TOKIO —JAPON—, así como incorporar las referidas renuncias en los contratos y en los términos y condiciones de los instrumentos a emitir.
Que por medio del Decreto Nº 1953 de fecha 9 de diciembre de 2009, se autorizó a incluir cláusulas que establezcan la prórroga de jurisdicción a favor de los tribunales estaduales y federales ubicados en la Ciudad de NUEVA YORK —ESTADOS UNIDOS DE AMERICA— y la renuncia a oponer la defensa de inmunidad soberana…"
Sí amigo, les resultará difícil a quienes dicen que este es un gobierno nacional y popular, cuando se defiende la prorroga a favor de Londres y Nueva York. Si se pensara en estos 200 años “que gobiernos hubieran sido capaces de renunciar a la inmunidad soberana y prorrogar jurisdicción a favor de los centros del capital financiero”, llegarían a nuestra memoria los peores representantes de nuestra historia. Nos podríamos preguntar: ¿Qué tiene de patriótica esta postura? Este 25 de mayo tiene muchas otras manchas, pero una resulta sobresaliente y no la podíamos silenciar.

Mario Mazzitelli - Sec. Gral. del PSA en Proyecto Sur

domingo, 16 de mayo de 2010

HISTORIA E IDENTIDAD


"Nuestras clases dominantes han procurado siempre
que los trabajadores no tengamos historia,
no tengamos doctrina, no tengamos héroes ni mártires.
Cada lucha debe empezar de nuevo, separada de
las luchas anteriores: la experiencia colectiva se pierde,
las lecciones se olvidan. La historia parece así
como una propiedad privada cuyos dueños
son los dueños de todas las otras cosas."
RODOLFO WALSH



El proceso de exclusión social y política al que viene siendo sometida la mayoría de la población argentina desde 1976 provoca efectos muy negativos que obstaculizan decididamente la conformación de una identidad ciudadana consciente de sus derechos con marcos legales y referenciales claros que avalen sus demandas y hagan posibles sus deseos de realización
personal y social.
En este contexto, el poder ha logrado que la historia reciente o lejana no forme parte del menú de intereses de la mayoría de la población, que visualiza la historia como una materia de estudio escolar pero no como un instrumento útil para comprender mejor su presente y planificar su futuro.
Nuestro elemento fundacional como país, históricamente hablando, es un tema de acto escolar. Los sucesos de Mayo son difíciles de pensar -para la mayoría de los argentinos- despojados
de betún, corcho quemado y pastelitos.
Es alarmante la efectividad de este mecanismo que despolitiza y reduce, en el imaginario social, prácticamente a la nada a nuestra historia. Y, por otra parte, rotula como históricos, con ese pobre concepto de historia, a los hechos remotos vinculados al calendario escolar y les niega historicidad a los sucesos más recientes, determinantes de nuestro presente.
Así, para muchos argentinos hablar de la dictadura o el menemismo no es hacer historia sino politica, como si ambas disciplinas pudieran separarse y prescindir una de la otra.
En esta concepción de q e la política es para los otros, que la hacen los otros y que la "gente
común", por carecer de coraje, aptitudes y –últimamente audacia,- debe abstenerse, podemos encontrar -en parte- las raíces del "algo habrán hecho"
La imagen del procer absolutamente ajeno a la realidad es una imagen útil para el discurso del poder porque habla de gente de una calidad sobrenatural, de perfección, de pulcritud y de lucidez, virtudes vedadas a los simples mortales.
Es decir que el argumento del ejemplo a imitar, usado como excusa para la exaltación sin límites, en los hechos no existe.
Se trata en realidad de la sumisión al personaje. Los ejemplos a imitar deberían provenir de actitudes humanas, de personas falibles, con las mismas debilidades, defectos y virtudes
que el resto de sus conciudadanos, pero que eligieron arriesgar sus vidas, sobreponerse, como Manuel Belgrano, a sus múltiples dolencias, y luchar por la libertad y el futuro de
su país.
No se puede seguir hablando de una historia en la que la gente hacía las cosas por abnegación. Hay que recuperar positivamente los bastardeados conceptos de "interés" e "ideología".
San Martín cruzó los Andes porque su interés era liberar Chile y de allí pasar a Perú, porque sus ideas eran revolucionarias y formaban parte de un proceso histórico enmarcado en la lucha para terminar con el poder español en América.
En un país donde el pasado estuvo por siglos vinculado al horario de las batallas y al desinterés (palabra poco feliz, si lo pensamos) y la abnegación de los llamados proceres, es un gran avance que importantes sectores de la población de diferentes edades y clases comiencen a interesarse por su patrimonio más importante: su identidad. Porque de esto se trata: la historia de un país es su identidad, es todo lo que nos pasó como sociedad desde que nacimos hasta el presente, y
allí están registrados nuestros triunfos y derrotas, nuestras alegrías y tristezas, nuestras glorias y nuestras miserias. Como en un gran álbum familiar, allí nos enorgullecemos y nos avergonzamos de nuestro pasado, pero nunca dejamos de tener en claro que se trata de nosotros.
La historia es por derecho natural de todos, y la tarea es hacer la historia de todos, de todos aquellos que han sido y van a ser dejados de lado por los seleccionadores de lo importante y lo accesorio. Quienes quedan fuera de la historia mueren para siempre, es el último despojo
al que nos somete el sistema, no dejar de nosotros siquiera el recuerdo. Los desobedientes de la obediencia debida a la traición, los honestos contra viento y marea, los rebeldes aun en la derrota.

Extraido del libro " Los mitos de la historia Argentina" de Felipe Pigna

viernes, 23 de abril de 2010

SEMINARIO DE HISTORIA POLÍTICA ARGENTINA




Este año la Argentina cumple doscientos años de su sueño colectivo inconcluso: la revolución de mayo.

Será una excusa notable para abrir lugares de encuentro entre distintas generaciones y repasar por qué vale la pena estar enamorados de algo que va mucho más allá de la camiseta de la selección de fútbol.

Por eso les ofrezco este seminario que lleva como título, “Historia política de la esperanza”.

Desde la investigación periodística hemos aprendido a vislumbrar aquellos proyectos encarnados en las mayorías populares y los factores de poder que siempre intentaron abortarlos.

Creo que es una propuesta dinámica y que, por sobre todo, entusiasma al público joven por esa gran necesidad de recuperar un sentido colectivo para la existencia en estos arrabales del mundo.

En lo particular es un desafío muy interesante llevar la discusión de la historia con formato de programa de televisión en vivo y trabajar, durante todo el año 2010, con esta perspectiva de volver a encontrarnos con los grandes ideales paridos por las mayorías argentinas.



A cargo de Carlos Del Frade, se llevará a cabo todos los viernes de mayo (7,14, 21 y 28) a las 20 hs. en la Biblioteca Popular Florentino Ameghino.

domingo, 18 de abril de 2010

Bicentenario



Por Carlos DelFrade
…Ved en el trono a la noble igualdad…Así dice el himno nacional. La canción que cada vez se canta con menos ganas. En las escuelas, en los actos, en la canchas…En ese verso está sintetizado el ideal, el sueño colectivo inconcluso de la Revolución de mayo de 1810: ver en el trono de la vida cotidiana a la noble igualdad.
Pero los pibes y las mayorías argentinas sienten, saben y comprueban que en la realidad esa idea fuerza no tiene mucho sentido.
Doscientos años después del inicio de aquella esperanza, el 70 por ciento de los trabajadores ganan menos de dos mil pesos mensuales y casi el 90 por ciento de los jubilados perciben menos de mil pesos mensuales. Están lejos, muy lejos del valor real de la canasta familiar que ronda los cuatro mil pesos.
Y mientras tanto, la multinacional Cargill –asentada en una maravillosa cintura cósmica que dibuja el río Paraná en las barrancas de Puerto General San Martín y sobre tierras que deberían ser cuidadas porque allí hay un monumento histórico que recuerda la batalla de Punta Quebracho- factura 38 mil pesos cada sesenta segundos.
En el trono de la vida cotidiana, entonces, no está lo noble igualdad.
Todo lo contrario. En el trono de la vida cotidiana rige la innoble desigualdad.
Por eso, quizás por eso, el himno se canta cada día con menos ganas en estos atribulados arrabales del mundo.
Sin embargo el presente y el futuro siguen abiertos.
Doscientos años atrás un puñado de menos de ciento setenta tipos cuya edad promedio no superaba los treinta y cinco años decidieron inventar un país. Una nueva nación sobre la faz del planeta. Y no solamente le pusieron un gobierno propio –el sentido político de aquel mayo de 1810- sino que decidieron contagiar el amor que sentían por palabras tales como igualdad, libertad e independencia a los habitantes de un pueblo que sabían que existía pero que no conocían.
Y allá fueron aquellos dirigentes que ya estaban “hechos” económicamente y que, sin embargo, apasionados por el proyecto, por el sueño colectivo de construir un país libre donde la igualdad estuviera en el trono de la vida cotidiana, abandonaron sus comodidades individuales y viajaron a pelear por hacer tangible y concreta la revolución.
Quedaron las cartas de hombres como Manuel Belgrano que decía que el objetivo de la revolución y la política es lograr “la felicidad del pueblo” y que para concretarla era preciso “conseguir la repartición de la riqueza” e ir en contra de las minorías del privilegio. Ese mismo Belgrano que cuando avanza hacia el interior profundo de las provincias describe a su ejército como un grupo de mil quinientos desesperados que no tienen en qué creer. Y que por lo tanto decide inventar algo, un símbolo donde vean que la cosa va en serio y entonces el 27 de febrero de 1812 crea la bandera. Doscientos años después hay mucha gente que no cree, que no tiene esperanzas, que precisar volver a enamorarse de ideales que trasciendan la suerte privada e individual.
Quizás por eso venga bien repasar el origen y desarrollo de aquella primera revolución, porque en su proyecto inconcluso está la invitación para protagonizar una segunda etapa que definitivamente haga realidad la consigna síntesis del himno de ver en el trono de la vida cotidiana a la noble igualdad.
Porque detrás de tanta falsificación histórica, es necesario descubrir en los textos de Mariano Moreno, del propio Belgrano, en los hechos de Artigas y San Martín, aquel amor que se continúa en cada uno de los integrantes de las mayorías.
Para ser protagonistas y no solamente comparsa de la historia. Para ser actores y no espectadores, consumidores consumidos de grandes empresas llamadas medios de comunicación que necesitan que los que son más se mantengan mirando los resultados de un país donde los negocios de pocos jamás tienen en cuenta las urgencias de los muchos.
Porque cuando Moreno escribe que es necesario “ir en contra de las riquezas acumuladas en pocas manos porque son perjudiciales al país”, porque esas concentraciones de dinero se transforman “en agua estancada que pudren las demás actividades de la vida”, está marcando un proyecto político que no solamente habla de lo imaginado en 1810 sino de lo necesario en 2010. Moreno pide “descontentar” a las grandes riquezas. Aquel primer secretario de la junta, aquel primer desaparecido de la historia –envenenado y arrojado al mar tal como hicieron con miles de militantes revolucionarios de los años setenta- pretende un gobierno, una política que subordine a las grandes riquezas, no que sea socia minoritaria de los permanentes dueños del país. Moreno dice que la revolución debe garantizar que un maestro gane lo mismo que el presidente. Ese espíritu de la revolución no prescribió. Está vivo en las necesidades de las mayorías del presente.
Doscientos años después es preciso recordar al gran líder popular de estas tierras, José Gervasio Artigas, aquel que hiciera verdad una forma de vivir que bien podría contrastar con los actuales y permanentes reclamos en torno a la inseguridad. Artigas estableció tres momentos de la revolución: “independencia, igualdad y seguridad”. No habrá seguridad si primero no se logra una política autónoma y se garantizar la igualdad. Después si, habrá seguridad. Ese Artigas no parece un fantasma del siglo diecinueve sino un referente del tercer milenio.
Bicentenario que debe pensar y repensar a San Martín. El hombre que más monumentos, bronce y nombres de calles, avenidas, plazas y pueblos tiene en la Argentina. Pero San Martín resulta un desconocido para los argentinos. Porque cuando fue gobernador en Cuyo, Capitán General en Chile y Protector del Perú, siempre estableció un primer decreto: prohibido emitir metálico para pagar compromisos con el extranjero. En buen romance: San Martín decidía no pagar jamás deudas externas hasta no saciar las deudas internas. Sería bueno en estos seis años que van desde el bicentenario de la revolución de mayo al de la independencia declarada en Tucumán, que cuando llegue el repetido 17 de agosto, cuando algún funcionario de ocasión diga la consabida y falsa frase de seguir el ejemplo de San Martín, alguien, cualquiera pueda decirle: “¿Y por qué no empezás vos no pagando la ilegítima deuda externa como hacía Don José?”.
En la discusión sobre lo ocurrido en estos doscientos años está la oportunidad de volver a enamorar a las mayorías argentinas de aquel proyecto inconcluso.
De transformar la vida de los espectadores en una lúcida pelea cotidiana por completar aquella revolución inconclusa.
Porque la identidad de un pueblo como la identidad de una persona no se define por la procedencia de su apellido sino por la conciencia de sus sueños y sus acciones por convertirlos en realidad.
En el palpitante recuerdo de mayo de 1810 descansa la historia política de la esperanza, esa que sirve para el presente, para el futuro y no para el pasado.
Esa esperanza que sirve para nuestro presente, para que nuestros hijos sientan que viven en un lugar donde la igualdad está en el trono de la existencia cotidiana.

viernes, 26 de marzo de 2010

24 de Marzo


Defender la empresa y la propiedad privada es el primer deber- dijo el general Ramón Genaro Díaz Bessone, ministro de Planeamiento de la dictadura, en octubre de 1977, en los salones de la Bolsa de Comercio de Rosario, mientras los dueños de casi todas las cosas aplaudían la declaración pública del ADN del golpe del 24 de marzo de un año antes. Nada de patria ni heroísmo: empresa y propiedad privada era el primer deber de los herederos de San Martín aquel que juró jamás desenvainar su espada para derramar sangre de hermanos.

Para lograr aquel “primer deber”, las fuerzas armadas y de seguridad, títeres macabros del poder económico, los verdaderos titiriteros; desaparecieron 30 mil personas en la Argentina. La mayoría de ellos -en casi un ochenta por ciento- trabajadores; la mayoría de ellos -en casi un setenta por ciento- jóvenes menores de treinta años. Las cifras son claras. Mataron para robar. Aniquilaron para construir una sociedad obediente que no discutiera los deseos de la empresa y la propiedad privada. Sangre y dinero, la síntesis del sistema.

Y una cifra más: entre 1975 y 1983, la deuda externa aumentó en 35 mil millones de dólares. Si se cruzan esos números con la cantidad de desaparecidos, aparece una revelación: por cada luminosa vida de una joven, de un joven trabajador con ideas revolucionarias, los proveedores de la muerte le dejaron una factura a la sociedad argentina de más de un millón de dólares por cada una de esas existencias solidarias y comprometidas. Mataron para robar.

Pero, ¿cómo eran aquellos pibes, aquellas muchachas?

Soñaban que en la tierra hecha de pan, trigo, carne y riquezas no haya una sola familia que no decidiera el futuro mejor para sus hijos; creían que todos tenían derecho a ser felices porque, según decía aquel desesperado revolucionario de dos siglos atrás, Manuel Belgrano, la revolución y la política sirven para ser felices. Para que la felicidad no sea la propiedad privada de unos pocos.

El cronista sabe que una pareja de adolescentes, ella de quince años y él de diecisiete, antes de ser ejecutado, produce una postal que se repitió en decenas de los casi cuatrocientos centros clandestinos de detención que afloraron durante la noche carnívora. Ella le pide una canción de amor de despedida y él, entonces, elige cantar el himno nacional. Durante dos horas canta y canta aquello de vivir con gloria después de haber logrado que en el trono de la vida cotidiana esté la noble igualdad. Y es su canción de amor para la compañera y para los demás.

Y la memoria del periodista también sabe que una maestra que enseñaba a leer y escribir, a sumar y restar a los hijos de los mensúes en un paraje correntino es salvajemente estragada por sus cancerberos pero siete años después, cuando le dicen que se vaya, ella, la maestra que formaba parte de aquella generación de jóvenes trabajadores con ideas revolucionarias, ella decide volver a los montes para que las hijas y los hijos de los condenados de la tierra no sean engañados por ningún patrón.

Y también sabe que muchas mujeres parieron mientras les apuntaban con fusiles y que supieron que la osadía del sol al colarse por un hueco de una ventana de una sucia pieza iluminando el cuerpito de su hija era el principio de una victoria que parecía lejana.

Treinta y cuatro años después, esos miles y miles de sueños colectivos inconclusos están en las necesidades de las mayorías argentinas.

Porque el primer deber es ser felices en un país con justicia y democracia en serio. Porque ellos están ahí, en el interior de cada una de las urgencias cotidianas.

Por Carlos Del Frade

lunes, 8 de marzo de 2010

EL LUGAR DEL PROGRESISMO EN EL DEBATE



Por Alcira Argumedo

De eso no se habla

En las múltiples y turbulentas discusiones sobre el DNU, es sintomático el silencio acerca de las posibilidades existentes para obtener ingresos fiscales que no provengan del uso de reservas ni de ajustes en despidos, salarios y gasto social. Al mismo tiempo, se descalifica la necesidad de abordar una auditoría de la deuda pública, susceptible de establecer cuál es la proporción legítima y cuál la fraudulenta: remarcamos que se trata siempre de la misma deuda contraída por la dictadura militar; sólo ha sido sometida a numerosas y oscuras renegociaciones: Brady, Blindaje, Megacanje, Lavagna-Kirchner. Ante la propuesta de investigar la deuda, se acusa a Proyecto Sur de irracionalidad e irresponsabilidad: en estos mismos momentos el Parlamento de Brasil, con el aval del presidente Lula –al que nadie considera irracional e irresponsable–, está investigando la deuda brasileña de los últimos treinta años. Tampoco es irracional e irresponsable el presidente Rafael Correa de Ecuador, quien abordó una rigurosa auditoría: cuando los acreedores supieron que se habían registrado prolijamente todos y cada uno de los desfalcos cometidos, acudieron pronto a negociar aceptando el pago de una tercera parte de lo demandado. Ambos mandatarios cumplen así con la Declaración aprobada por el Parlamento Latinoamericano durante su reunión de Panamá en diciembre de 2008, que los delegados del gobierno argentino apoyaran, marcando el imperativo de investigar las deudas de nuestras naciones.

La actual deuda pública no es algo del pasado –como la de la Baring Brothers en el siglo XIX– en tanto continúa produciendo durísimas consecuencias para la gran mayoría de nuestros compatriotas. Baste tomar algunas cifras del Presupuesto nacional 2010, cuya revisión también propone Proyecto Sur: gasto público en Salud, 10.160 millones de pesos; gasto público en Educación y Cultura, 19.431 millones de pesos; pago de intereses de la Deuda Pública, 26.676 millones de pesos. Con el único requisito de saber sumar, puede comprobarse que los intereses de la deuda (solamente intereses) insumen casi el equivalente a la suma del gasto público previsto en el presupuesto para Salud y Educación este año, y tenemos por delante muchísimos años: los cálculos optimistas indican que, de cumplirse con todos los vencimientos anuales de intereses y capital, sin contraer más deuda, en el 2089 los argentinos que queden estarían a mano. Si ahora se pagaran los 25.000 millones de dólares de capital que vencen en 2010, significarían unos 100.000 millones de pesos adicionales: en total, cinco veces los montos destinados en el Presupuesto a Salud y Educación.

Nadie puede negar que el incremento de la pobreza y la precarización laboral, los dramáticos problemas de vivienda y salud, la crítica situación del sistema educativo son algunas de las secuelas directas del tratamiento de la deuda en las tres últimas décadas. Esto se denomina efecto continuado sobre la mayoría de la sociedad argentina –reforzando, entre otros aspectos, su carácter de “deuda odiosa”– y respalda la validez histórica de afrontar una auditoría como lo han hecho Ecuador y Brasil, reivindicando su dignidad nacional. Un contraste con las declaraciones del ministro Florencio Randazzo, quien durante un programa en TN afirmara que si bien todos sabemos que el 70 por ciento o el 80 por ciento de la deuda es ilegal, debe pagarse. Quede claro que Proyecto Sur no plantea un default: al igual que en Ecuador, es posible realizar ciertos pagos no cuestionados o depositar en el Banco de Basilea como consignación, mientras una Comisión Bicameral asesorada por peritos nacionales e internacionales investiga el conjunto del endeudamiento y su legitimidad.

Cuando se analizan otros aspectos del Presupuesto 2010, resaltan cifras de las cuales tampoco se habla: para subsidios del Estado a las corporaciones –entre otras Repsol, Panamerican Energy (British Petroleum y Standard Oil) o Barrick Gold– en regímenes de promoción, exenciones del impuesto a las ganancias y reintegros, están previstos unos 11.400 millones de pesos; además, según García (Página/12, 6/2/2010), se “permite a empresas hidrocarburíferas dejar en el exterior más del 70 por ciento de los montos exportados y a las mineras, el ciento por ciento”, sumado a “las utilidades y dividendos remitidos por las empresas de capital extranjero, que vienen creciendo aceleradamente”. Es posible comparar estos datos con el costo neto de 7326 millones de pesos en concepto de universalizar las asignaciones familiares; mucho menor que las dádivas a las corporaciones privilegiadas.

Silencio sobre otras fuentes potenciales de ingresos fiscales: si se restablecieran las contribuciones patronales de las grandes empresas (no de las Pymes) al nivel de 1993, cuando Cavallo las disminuyó drásticamente, la Anses recibiría unos 15.000 millones de pesos; un impuesto mínimo a las transacciones financieras aportaría otros 11.000 millones de pesos. El señor Cristóbal López y sus socios no pagan impuestos por los importantes beneficios derivados de la aberrante expansión del juego en todo el país; pero la señora de la villa que compra un kilo de harina, aporta el 21 por ciento. Silencio sobre la necesidad de gravar las ganancias extraordinarias, que alcanzaron el 50 por ciento anual para los bancos y varios grupos económicos, según señala el asesor jurídico de la CGT, Héctor Recalde, basándose en datos de la Bolsa de Comercio: en Japón las empresas consideran un gran éxito obtener ganancias cercanas al 10 por cento . Silencio sobre la inflación que carcome los ingresos populares y obliga a reconstruir un Indec en el cual pocos creen.

De este modo, si simplemente se restablecieran los aportes patronales, se anularan las prebendas a las corporaciones y se impusiera un mínimo gravamen a las transacciones financieras, el Estado tendría aproximadamente 42.000 millones de pesos, equivalentes a unos 11.000 millones de dólares, que casi duplican las reservas del DNU. En esta breve síntesis, esbozada como base para un debate serio y sin exacerbar conflictos, sobre el futuro de la Argentina en el marco de la actual crisis mundial (Zaiat, Página/12, 6/2/10), puede percibirse que Proyecto Sur no es funcional a los neoliberales ni promueve ajustes en los salarios y el gasto social (Bruschtein, Página/12, 6/2/10); más bien es posible preguntar quién es funcional al neoliberalismo. Somos una fuerza política comprometida con el interés nacional y el futuro de las mayorías sociales, en particular el de nuestros chicos y jóvenes condenados a la pobreza y la indigencia; no tenemos compromisos económicos con nadie ni estamos en oferta: nuestra decisión es hacer lo imposible por frenar el saqueo iniciado con la dictadura militar al costo brutal de 30.000 desaparecidos y sus consecuencias, el otro costo brutal en vidas humanas por hambre, miseria y enfermedades curables. Investigar la deuda fraudulenta es una forma más de reconstruir la memoria y revertir en parte aquello que denunciara Rodolfo Walsh en su ya mítica Carta a la Dictadura Militar.

martes, 2 de marzo de 2010

El drama y la Farsa


Mas sobre la deuda ilegítima...

En estos tiempos es pertinente recordar esa reflexión de Carlos Marx, cuando señala que la historia tiende a repetirse una vez como drama y otra como farsa: comparaba por entonces las experiencias en Francia de Napoleón Bonaparte y décadas más tarde, la de su sobrino Luis Napoleón. Asimismo es pertinente evocar los dichos de un filósofo del mismo apellido, Groucho Marx: “Estos son mis principios; pero si usted prefiere, tengo otros”. El tema se vincula con la reiterada cantinela de algunos críticos a Proyecto Sur, considerándonos integrantes de la nueva Unión Democrática, aliados de una derecha que estaría acosando al movimiento nacional y popular. Raro movimiento nacional y popular que, en el primer acto simbólico de los festejos del Bicentenario de nuestra Independencia, crea un fondo destinado a pagar la deuda ilegítima, como mérito para ser aceptado por el FMI y el capital financiero especulativo: aquí vale Carlos Marx. Rara igualmente la posición de ciertos intelectuales, economistas, cuadros políticos y periodistas, cuyos principios los llevaron a criticar duramente el modelo neoliberal -con su pilar fundamental en la deuda externa fraudulenta- y ahora coinciden con el gobierno y la oposición conservadora en la necesidad de “honrar la deuda”: aquí vale Groucho Marx.


La deuda externa fue contraída en forma escandalosa bajo la dictadura militar, al amparo de la impunidad sustentada en el terrorismo de Estado: cubierta de sangre y lodo, entre 1978 y fines de 1980 creció desde unos 7.800 millones de dólares a 45.000 millones, de los cuales 23.000 millones era deuda del sector privado, estatizada por el inefable Domingo Cavallo. Un hombre del establishment con la ductilidad requerida para ser funcionario de la dictadura, del gobierno menemista del PJ y del de la Alianza de la UCR con el Frepaso: los dos últimos, expresiones del bipartidismo que ahora se pretende consolidar con la Ley de Reforma Política. A pesar del concepto de “deuda odiosa” -definido por el presidente norteamericano William Taft con referencia a los préstamos otorgados a tiranías que deben considerarse ilegítimos y aplicado en 2003 a la deuda de Saddam Hussein en Irak- desde 1985 la deuda externa sería utilizada como el instrumento clave para imponer las políticas de ajuste del FMI y el Banco Mundial. Iniciadas con el Plan Austral de Alfonsín, durante los noventa las políticas de ajuste y despojo llegaron al paroxismo: en 1991 la deuda era de 60.000 millones de dólares y como forma de pago se enajenó el 90% del patrimonio estatal, junto a la caída de los salarios, el empleo y las jubilaciones, a la flexibilización laboral y a la restricción de los fondos destinados a políticas sociales, alimentando inéditos niveles de pobreza, indigencia, desocupación y sufrimiento: sin embargo, al finalizar la década se había incrementado a unos 120.000 millones. En julio del 2000 ingresaba al Parlamento el fallo del juez Jorge Ballestero quien, en base a las denuncias de Alejandro Olmos y después de dieciocho años de investigarla con peritos y expertos, establecía el carácter ilícito y fraudulento de la deuda. Salvo dignas excepciones, los legisladores guardaron un riguroso silencio que aún perdura. En esos meses, el “blindaje” de Machinea y el “megacanje” de Cavallo la incrementaron en 55.000 millones de dólares más, hasta que llegó el corralito. Aunque habían recibido de ellas ganancias gigantescas, los bancos extranjeros desconocieron las obligaciones de sus filiales y, al tiempo que se confiscaban las cuentas de pequeños y medianos ahorristas, salían hacia Ezeiza camiones cargados con 27.000 millones de dólares a fin de resguardar los depósitos de los grandes clientes: los “buitres” no son sólo los fondos designados con ese nombre; también son buitres, entre otros, el Deutsche Bank, el Citibank, el Bank of Boston, el Banco Francés, la Banca Morgan , el Banco Galicia, Shell, Esso o Aluar, beneficiados además con la estatización de su deuda privada en 1981.

Pero no se trata únicamente de aspectos financieros; las consecuencias sociales de la deuda dan cuenta de la desintegración de la sociedad argentina y de las profundas heridas que ha dejado en nuestro pueblo. En 1974/75 la población en condiciones de pobreza rondaba el 7%, ahora estamos en un 40% si se desechan las cifras del INDEC y la absurda medición de la línea de pobreza: una familia que gana menos de 1077 pesos mensuales es pobre, pero si recibe 1100 pesos dejaría de serlo. El 50% de nuestros niños y jóvenes menores de veinte años -unos seis millones- afrontan situaciones de miseria o indigencia. El 80% de los jubilados y pensionados cobran ingresos por debajo de esa línea de pobreza. La tasa de desocupación era de un 3% histórico, en estos días alcanza dos dígitos y el 40% de los empleos son precarios o en negro. En las evaluaciones de calidad educativa realizadas por la Unión Europea en 57 países del mundo, ocupábamos los primeros lugares y actualmente nos situamos en el puesto 51, superando sólo a Qatar, Túnez, Azerbaiyán y Kirguistán. Casi la mitad de los adolescentes entre 14 y 17 años ha desertado o no cursa el secundario: nivel de formación mínimo para acceder a un trabajo digno; lo cual, además de una injusticia, supone hipotecar el futuro inmediato de la nación. Sin mencionar las cuestiones de salud o vivienda, sobran los indicadores que demuestran la gravedad de la catástrofe social.

Cuando ante estas realidades contundentes exigimos una auditoría con el propósito de diferenciar la deuda legítima de la ilegítima y enviarla a la Corte Internacional de La Haya , se nos acusa de desgastar al gobierno como parte de la tan mentada Unión Democrática. El presidente Rafael Correa de Ecuador acaba de auditar su deuda y los acreedores aceptaron el pago de un 30% de lo exigido, dado el temor a que se evidenciaran en un juicio los manejos turbios comprobados. Además de los antecedentes del dictamen del juez Ballestero y de las tres causas que se están procesando en los tribunales, tomamos en consideración el accionar de los grandes bancos y los capitales financieros especulativos en los países centrales. Si fueron tan delincuentes que derrumbaron Wall Street, la economía norteamericana, la de la Unión Europea y la del Japón, junto a otras menores; si fueron cómplices de la quiebra de Enron, considerada por la revista Fortune como la empresa ejemplo del mundo durante los cinco años anteriores; si pudieron robarle los ahorros al propio Henry Kissinger; tenemos derecho a sospechar que con nosotros no fueron demasiado honestos. En consecuencia, la “contradicción principal” no pasa por pagar con reservas o con políticas de ajuste -en la versión oficialista o en la de la oposición de derecha- sino por una auditoria de la deuda externa, jerarquizando la deuda interna y un proyecto nacional capaz de revertir ese saqueo con sus duras secuelas o seguir actuando como un enclave colonial.

Dip. Nac. Alcira Argumedo